“Tomboy; Una chica ruda” por Liz Prince (Reseña)

Esta novela gráfica es una autobiografía de Liz Prince publicada en el año 2014 y recientemente traducida por la editorial Penguin Random House. Su autora es ilustradora desde los diecinueve años y ha publicado otras obras “Will you still love me if I wet the bed” y “Alone Forever” además de contribuir a adaptaciones de Adventure Time y Regular Show.

 

Prince nos narra los problemas que surgieron en los primeros años de su vida por ser una “marimacha”. Es una historia sumamente personal que incluye los pensamientos, deseos y temores de una mujer que no quería, o mejor dicho, no podía identificarse como tal.

La manera en que Prince ha narrado estas memorias es sencilla y permite sentir una real empatía por el personaje, incluso si, como yo, no has pasado por este problema. Utiliza un lenguaje coloquial y tiene un ritmo increíblemente rápido (yo me lo he leído en dos horas), además de presentar situaciones que resultan divertidas y hacen de esta una lectura ligera a pesar de los complejos temas que retrata.

Aunque la trama se desarrolla alrededor de las expectativas de género, no se limita a hablar solo de aquello que hacía y no estaba dentro de la normatividad. Va mucho más allá: nos expone el bullying motivado por la manera de vestir o el largo del cabello; la crisis de identidad propia de la adolescencia y los cambios anatómicos, fisiológicos y psicosociales que se viven dentro de esta; así como el despertar sexual y la crudeza del rechazo.

Liz nos cuenta, a través de ilustraciones sencillas en blanco y negro, lo difícil que fue entender que el problema no se encontraba en ser mujer sino en lo que la sociedad esperaba de ella por su género. Nos revela el deseo que ella tenía de ser hombre porque consideraba inferiores a las mujeres: los hombres podían ser auténticos, lo que ellos desearan ser y serían aceptados, en cambio,  las mujeres solo podían ser femeninas y débiles.

No le he dado las cinco estrellas porque la composición visual de esta novela gráfica no me ha convencido del todo. Me hubiese gustado que las ilustraciones tuvieran distintos planos y ángulos; en su mayoría tenían un plano general o medio y un ángulo medio. He de decir que, además, no me ha gustado la tipografía utilizada.

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En las primeras ilustraciones, nos encontramos con una Liz Prince de 4 años, llorando desconsoladamente y en compañía de sus padres, perplejos ante la actitud de la niña que se niega a ponerse un vestido. Primer acercamiento a la historia que despierta tu interés en el tema. Este es en definitiva un libro que cualquier persona podría entender y disfrutar si se quita los prejuicios de encima.

 

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Liz Prince, chica ruda, 4 y 32 años de edad.

 

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Calificación 4/5
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