DESEOS QUE SE ELEVAN EN EL CIELO

¡Hola, mi querido lector! Hoy quiero contarte la experiencia tan gratificante que viví el pasado 6 de diciembre cuando asistí a un evento llamado Ilumina que fue efectuado en el estacionamiento del Coliseo de Yucatán.
Liberando los deseos.
El primer globo elevándose.
     Mi amiga Samantha y yo asistimos a este evento tratando de distraernos ya que los problemas no se cansaban de tocar a nuestra puerta. Debo decirte que en un principio yo no me sentía animada incluso cuando había sido mi idea asistir y era una ocasión que había esperado con mucha ilusión.
      Este evento consistía en observar el espectáculo de una escuela de baile y soltar globos de Cantoya. Cuando me enteré sobre sobre Ilumina no tenía ni idea de que desearía al soltar mi globo de Cantoya y es que me sentía tan plena y feliz que no había nada que creyera digno de desear. 
El cielo llenándose de globos de cantoya.
    
      Verás, creo que cuando deseas algo es porque hay un vacío en ti que necesitas llenar, es diferente tener aspiraciones a tener deseos, en cada ocasión en que puedes pedir uno de estos estás pidiendo algo que sabes que no puedes tener o al menos, algo que no puedes obtener de fácilmente. Y es que cuando sientes que tu vida está completa y llena de felicidad, si se te cae una pestaña no sientes la necesidad de pedir un deseo; si tu cumpleaños lo celebras con las personas que amas, al apagar las velas del pastel no podrás pedir más que la permanencia de tus seres queridos en tu vida; si al terminar el año a pesar de las malas experiencias sientes que eres feliz, te harás propósitos para el año que comienza y no pedirás deseos.
Los pequeños en el escenario.
  
      Una de las cosas que prueban lo que trato de decir, es escuchar los deseos de los niños; nadie mejor que los pequeños para demostrar que uno puede ser feliz con lo que tenga. Durante el evento Ilumina subieron niños al escenario a compartir cuál era su deseo, pidieron juguetes, perros, gatos y hasta unicornios; los niños no piden más que simplicidad y cariño. Pero, déjame decirte, mi querido lector, que hubo un niño que pidió la paz mundial ya que estaba al tanto de la guerra en otros países; escuchar eso de la boca de un niño es esperanzador porque hay quien cree que es posible pero también es desgarrador porque el azote de la violencia destruye el mundo perfecto en el que los niños viven.
 
     El cielo poco a poco se llenó de luz conforme la gente iba soltando su globo y pidiendo su deseo. La lluvia impidió que el globo de Sam subiera y que el mío siquiera se encendiera pero eso no nos privó del espectáculo tan maravilloso de ver los deseos elevarse en el cielo. Cuando llegué al evento me sentía tristemente vacía pero al salir de ahí después de pedir mi deseo sentí que algo cambió. Y es que precisamente porque los deseos se generan en nuestra mente cuando nos falta algo, es que traen con ellos fe en tiempos de dolor, calor en tiempos de soledad, paz en tiempos de desesperación. Desear nos da esperanza de obtener aquello que nos hace falta y no hay nada más gratificante que ver nuestros deseos hacerse realidad.
Sam al lado de su globo.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s